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Wassily Kandinsky – Composición VII

1913 – Óleo sobre lienzo – Galería Tretyakov, Moscú

Aunque la etiqueta de «padre de la abstracción» pueda ser reclamada por varios artistas, desde J. M. W. Turner hasta Pablo Picasso, lo cierto es que pocos podrán hacerlo con tanta justicia como Wassily Kandinsky (1866-1944). Nacido en Moscú, pronto se sintió fascinado por la obra de Claude Monet y su «insospechada fuerza de la paleta».

Posteriormente, Kandinsky se estableció en Berlin, donde conoció a artistas como Franz Marc y August Macke. Tanto a nivel teórico como artístico, lo que Kandinsky hizo en Berlin en los años previos a la Primera Guerra Mundial cambió la historia del Arte.

Esta lírica composición es la obra cumbre de Kandinsky. A pesar de haber sido pintada en tan solo cuatro días, el propio artista reconoció que era «la pieza más compleja que jamás he pintado». Y hablando de sus composiciones, Kandinsky las definía así: «Expresiones de sentimientos que se forman lentamente en mi interior (…), que, tras los primeros bocetos preliminares, voy examinando y trabajando. Este tipo de pintura es lo que yo llamo ‘composición'». La influencia directa de Kandinsky en artistas posteriores como Arshile Gorky, Jackson Pollock o Willem de Kooning es evidente

Texto: G. Fernández, theartwolf.com

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Composición VII